19 Feb

PERFECTAMENTE HUMANOS

By 
  • font size

Democracia Perfectamente HumanosTinkuy es el encuentro de las ricas, exóticas y diversas culturas que le dan vida a nuestro Perú. Culturas con creencias, con rituales y con espíritu, seguido por un largo etcétera de maravillas y conocimientos vitales. Una colección de comunidades que se encuentra en un mismo tiempo y espacio, para compartir sus costumbres y resaltar la identidad que ata a todos con el mismo lazo: el ser peruanos. Es un hecho que somos un país multicultural y plurilingüe, pues el Perú es la cuna de más de sesenta lenguas originarias como el Aimara, el Ashánika , el Awajún, por nombrar solamente algunas de ellas. Tomaré como adecuada también la etiqueta de “inclusivos” (la más paradójica de todas), pues los peruanos deberíamos dominar este arte a la perfección gracias a la diversidad cultural, naturalmente. Entonces, asumiendo que tenemos estos dos componentes bajo la manga, podríamos aspirar a lograr algo más grande, que toque a más personas, a más pueblos, a más países, ¿estamos listos? Este año se llevó a cabo la iniciativa de elaborar un Tinkuy internacional, tras la asistencia de comunidades como las de Ecuador y de Guatemala, esta con su lengua Quiché.

El lazo de la peruanidad que alguna vez nos unió fue remplazado por uno aún más fuerte: el ser perfectamente humanos. No cabe duda de que todos somos, en efecto, biológicamente humanos (andamos en dos pies, comemos, dormimos…); sin embargo, los perfectamente humanos son pocos. Cabe recalcar la diferencia abismal entre los seres humanos perfectos y los seres perfectamente humanos. Los primeros son ficticios (ni siquiera me atrevería a llamarlos utópicos, pues no es lo ideal ser perfecto), ni siquiera existe una definición concreta de la perfección, es un concepto demasiado ambiguo. No obstante, el ser perfectamente humanos consta en ser humanos en nuestra totalidad: que caminar, comer y dormir no nos baste, que aspiremos siempre a más. Que tengamos el sexto sentido de la empatía, que hablemos el idioma del altruismo, que el respeto corra en nuestras venas y que nos solidaricemos ante otros humanos absolutos, como nosotros. Es importante difundir el movimiento de los seres perfectamente humanos. Volviendo al escenario de Tinkuy, este año comprobé que la corriente ha empezado a circular y transformó algunos humanos en perfectamente humanos.

Todo remonta a mis experiencias pasadas en Tinkuy, que no han sido menos bellas, pero sí más interrogantes. Me explico, la interacción entre los visitantes de las comunidades remotas y yo era puramente mecánica: era como si estuvieran contestando un formulario al responder mis preguntas. Muchos se manifestaban en monosílabos o frases cortas, no me puedo quejar, pues respondían lo justo y necesario, pero no había ese factor adicional. Esta vez, sin embargo, ocurrió algo que me brindó una felicidad pura, un optimismo profundo. Saludé a una niña ecuatoriana, baja, de rulos muy negros, y le pregunté cómo estaba (de pura cordialidad, esperando el clásico “bien” y nada más), y me respondió “feliz, ¿y tú?”. La primera parte me puso muy contenta, sin duda, pero la que le sigue… ese es precisamente el sexto sentido de la empatía, de la solidaridad, del altruismo al que me refiero. Son actos cotidianos, muchas veces son solo instantes, pero el dar ese poco más que el otro no espera puede abrir los ojos a los seres perfectamente humanos que solo están dormidos, me los abrió a mí por ejemplo.

Additional Info

  • Autor del artículo: Micaela Galdos
Read 83 times Last modified on Wednesday, 20 February 2019 13:48